Torreón

torreon

Levanto la mano. Pido.

El resto de clientes desayunan, en mi caso tomo horchata con granizado de café, receta de refresco aprendida de los nativos.

Hay cosas en la reforma de 2012 del paseo marítimo a la altura del Torreón que me convencen, la prolongación del paseo, la expulsión de las paradetas, la restauración del entorno de la torre, la ampliación del pinar y la explanada para actuaciones al aire libre, y otras que no, el pavimento elegido, las dunas de tablones de madera, la desaparición de un chiringuito y la prohibición de acceso de vehículos. Sí los coches regulan el tráfico caótico de los peatones. Si nos dejas campar a nuestro aire, convertimos las calles peatonales en manifestaciones. Hay que vigilar bien que peatonalizas porque somos una especie invasiva.

El aire mueve las hojas del diario deportivo, levanta mis ojos de la libreta y de la mesa de la terraza. La cercanía del mar se cuenta desde la terraza, en frente sale un espigón en forma de T. A la derecha un torreón de vigilancia, recio, con ventanas pequeñas y piedras grandes, grises en las esquinas y rosadas en los centros, da nombre al lugar. Tras la reforma, dos grandes rótulos que nacen del suelo con aire de escultura nos informan, SXVI, Torre San Vicente, así en castellano, viniendo de donde vengo, me sorprende la naturalidad. Las cosas deberían ser así en un idioma u otro con sencillez.

Vuelvo a mis cosas. El torreón es la terraza donde suena el Sobreviviré de Gloria Gaynor versión Celia Cruz o alguien con una voz parecida. Hay unas veinte mesas ocupadas, la mitad del aforo. En la mesa de al lado hablan de una peli que han visto y juzgan el argumento.

No es creíble

Los camareros visten de negro pero rompe el luto obligatorio del personal de la moderna restauración un delantal rayado que recuerda al Inter, equipo de fútbol italiano de camiseta neroazurra, o al viejo paquete de cigarrillos Ideales. Son las diez, van desapareciendo los deportistas y entran en escena los primeros bañistas camino de la playa, cargando sillas y sombrillas.

La terraza del Torreón es al mediodía un restaurante que ofrece unos recomendables arroces. No te vayas sin probarlo, cada día en su pizarra aparece el anuncio de un arroz diferente a un precio razonable.

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