La Renegá

la renega

– El otro día estuve en la Renegá.

– Yo también fui.

No hay lugareño joven que no te lo diga, pero, las veces que he ido, nunca hay nadie. No hay chiringuitos, los ecologistas visitantes y contrarios a su establecimiento temporal son, según el dogma local, los únicos que visitan y aprecian estas playas. Han dejado bolsas, de kikos, de pipas y de papas, y latas de cerveza. Siempre los guarros son los otros.

La Renegá son unas rocas bajas entrando y saliendo del mar anárquicamente recortadas. La playa es de una arena plateada y gruesa, roca erosionada hasta convertirse en menos que añicos pero más que polvo, la arena parece de granos de arroz. Vamos que no está pulverizada como las playas urbanizadas. Bueno, admitamos que la Renegá es Oropesa. Cae al norte, dirección Barcelona, más allá de Playetas. Sentarse es complicado, hay que dedicar un tiempo a buscar la roca adecuada, la mejor elección es la que te permite poner los pies a remojo. Es recomendable una toalla en el culo si uno quiere alargar la sentada. Desde aquí, el agua salada ofrece terapia barata, contemplar el mar en busca de un “reset” mental para mediante la solución intelectual apagado encendido resolver los problemas. Desde la Renegá se prescinde de Benicasim, lo importante es callar y concentrarse en escuchar el rumor del mar.

Aparecen un par de pescadores. Frente a la creencia mayoritaria, hay más pescadores que ecologistas.

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