El Parque del Trenet

parque del trenet

Es joven y los parques necesitan tiempo, por ejemplo, los árboles aún son bajos y dan poca sombra. Ya crecerán. Está excesivamente pavimentado, eso no mejorará sin ayuda. La estación de tren está cerrada. Hoy, no extiende los viejos billetes de renfe, los del cartoncito amarillo. No hay trenecitos circulando. Faltan niños gritando, padres haciendo fotos y adultos jugando con el Ibertren gigante. El parque ha debido sufrir la crisis, no hay agua en los estanques, ni luz en las fuentes. Así que no está muy concurrido, ni es digno de ser enseñado.

Por la ventana del vagón verde con el rótulo de la Associació Cultural Ferrocarril de Farja han entrado cuatro adolescentes, encuentran una aventura adecuada a su edad. No hay lugares para esos chavales, el parque está pensado y es para menores de seis años. Hacia el pueblo, un rincón con columpios acoge a tres niños pequeños. No, no creo que pasen de los seis años. Lo ves como tenía razón.

Detrás del parque infantil, queda el verde Desierto de las Palmas. No se ven los edificios que pueda haber entre los dos planos, es una sensación de isla que promete una mejora del parque con los años.

Pasa un chaval pedaleando a cámara lenta sobre una bici con rodines. Los padres persiguen, preocupados, al temerario ciclista.

– No te quites el casco.

Pasa un grupo de abuela, madre y dos niñas pequeñas. Tal vez tengan 2 y 3 años.

– Vine, Laia.

Las niñas no sueltan las manos de los adultos, ni los chupetes. Laia permanece obediente junto a las mayores.

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