La Iglesia de Playetas

Playetas

Desde la vía verde me ha llamado la atención la capilla blanca, de estilo sesentero, así que me he escapado a verla. He descendido como he podido a la urbanización de las Playetas, no ha sido fácil.

Es un círculo sin cerrar, de piedra encalada, rodeado de cipreses, pinos y un monumental algarrobo. La iglesia es la capilla de Nuestra Señora del Carmen. Unos carteles conmemorativos explican que ha cumplido 50 años de su “consagración”, que fue en el año 1963. Es una obra que sigue siendo moderna y de buen gusto. Voy entrando a su círculo espiritual entre advertencias, que impiden que crea que he encontrado un pub ibicenco. Primero, recinto sagrado. Segundo, silencio, Ya dentro, otro recordatorio, silencio. Son de unas letras negras preciosas, hechas en hierro forjado.

El patio donde estoy sentado es una prolongación de la iglesia que permite la ampliación del aforo o la realización de misas al aire libre. No hay nadie, pese a ser 15 de agosto, salvo las cigarras, que cantan, y yo, que escribo. Pienso en los grillos que enjaulaba Dalí. ¿Serán compatibles con las chicharras? ¿Podrían vivir en la misma jaula? El patio lo ocupan ocho bancos corridos, ocho largas tablas sujetas a pequeños pilares de ladrillos pintados de blanco. Frente a los bancos, la iglesia se abre con unas grandes puertas correderas de madera. Sobre ellas dos pequeñas campanas en unas espadañas encastradas en el frontal blanco que tiene la forma de la barriga de un barco. En el patio, un solo árbol, un olivo, concentra la simbología cristiana y mediterránea. A la izquierda entre los carteles colgados, hay un dibujo del proyecto inicial del  arquitecto, Luis Jiménez de la Iglesia, que se parece mucho al resultado. La obra final es mejor porque los verdes árboles han humanizado el ideal blanco de la capilla.

Mando mensajes y fotos a mi hermano Pablo y me contesta que el estilo de la iglesia lo bautizó un libro como Arquitectura Del Sol, me gusta, arquitectura del sol. En seguida me llama, ya ha consultado el libro, es muy eficiente, más que la wiki, dice que el arquitecto tiene otro edificio en Benicasim. Le corrijo.

No, la iglesia está en Playetas y Playetas es Oropesa. La iglesia no está en Benicasim.

Vale, pues, en Benicasim, hizo un edificio. Uno muy alto, muy grande, de aspecto barrera.

No me fastidies. ¿Princicasim?

Sí, creo que sí, te lo miro.

Me sorprende y me deja perplejo que diez años después el mismo arquitecto que había proyectado la pequeña capilla de Playetas concibiese tres largas moles, una detrás de otra, con 18 plantas por edificio. ¿Qué nos pasó entre 1963 y 1973?

El párroco de la iglesia aparece y hablamos. Orgulloso me abre la puerta de la capilla. Por dentro también es blanca. Las paredes están encaladas y construidas en ladrillo y piedra. El suelo es un terrazo, sencillo y fresco, que le da a la construcción un aire popular.

Vuelvo la vista y me asombra la vigencia estética y la sencillez de la construcción. ¿Por qué ya no se hacen cosas así?

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