Font Tallà

Font talla

Bajo la umbría de una monumental higuera está la Font Tallá. Queda más allá de la recta de la que sale la senda que sube al Agullot, o las Agujas de Santa Agueda, que trepa hasta 540 metros, S.N.M. Cuatro caminantes comen y su perrito, minúsculo y peludo, bebe agua.

En algún folleto se menciona como Font Tallada. El rótulo de madera de la Font Tallá, nos hace saber que la Font de Sant Josep está a 2,5 kilómetros a la izquierda. Acompaña a la indicación el dibujo de un pájaro que es el logo del parque del Desierto de Las Palmas. Un murete rodea la fuente, la contiene y hace las veces de banco para el descanso. El grifo hay que abrirlo y el chorro cae irregular.

Bajo la higuera, escribo sentado en el muro. A mis pies un barullo de hojas caídas en verde se mezcla con tierra rojiza y piedrecitas blancas. Más a la izquierda un chopo monumental. Al otro lado de la carretera una fila de cipreses enmarca el rincón de la fuente. No hay pinos, es la excepción de la zona. Hay un olmo, eso me alegra, es un árbol en peligro de extinción. Donde llega el hombre, llega la suciedad, las hojas conviven con las piedras y la tierra y con un trozo de aluminio, una bolsa, una botella de plástico vacía, unos cuantos papeles y la imprescindible lata.

Compartimos fuente con el perro y su familia, parece una madre y sus tres hijos, que entran en escena. No tienen aspecto de andariegos pero deben serlo. Desde que estoy aquí cada cinco minutos uno de ellos dice.

– “Mone”.

Pero, no se mueven, siguen desayunando “i avant”. En el mejor caso, la actividad está en los niños, los hermanos se fastidian, se chinchan, como debe ser, el agua es vida que corre.

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